-¿Porqué te dedicas a esto? ¿Porqué lo haces si acabas apaleada y llorando?
+Porque siento que nací para eso, para cuidar a las personas, para darles lo mejor de mí misma.
-¿Y que hay de ti? ¿Quién te cuida a ti? ¿Quién te da lo mejor de si mismo?
Maldita soledad...
Maldito lobo amaestrado que te representa, acurrucado a los pies de mi cama, viilándome mientras duermo.
Manso si te dejas llevar por su mirada... pero aún así resquema, abrasa y hiela al mismo tiempo... acaba doliendo mas que una pérdida o un sueño de compañía.
Unas manos... nerviosas e inquietas, que nunca se están paradas... con dedos largos y juguetones que aparten mi flequillo de mis ojos cuando no quiera ver...
Unos ojos... que huyan de los míos cuando los pillo mirándome... que no me dejen indiferente nunca y que quiera mirar para ellos eternamente.
Unos labios... que sean alegres, que se escondan detrás de los dientes cuando se pongan nerviosos ante mi mirada, y que se relajen cuando mi dedo índice les acaricia, que me besen la cabeza y la frente a cada instante, y que encajen en mis labios.
Un pecho... palpitante, cómodo y caliente... que me deje reposar mis ideas en él, que me ofrezca apoyo cuando esté triste, que oculte mi vergüenza cuando me pase algo antes de que las manos intercedan... para dormir mis mejores noches en él.
Una voz... que me relaje, pero si susurra me ponga nerviosa... que arañe cada milímetro de mi mente cuando se dirija a mi, y que diga palabras que me hagan sentir, lo que yo ya me he imaginado.
El tiempo...
La distancia cercana....
El miedo...
Los lobos...
Mi soledad...