Me da igual, no me importa, no debo, quiero...
Imposibles posibles en marcos externos a donde me enmarcan,
en fotos de blanco y negro que revelan colores,
en situaciones de colores que se recuerdan en blanco y negro...
Hueles, dueles, siempre, nunca, quizás, aun así...
Violín y piano, banda sonora insonorizada por manos indignas que ocultan mis pareceres en sus propios sonidos.
Sueño e insomnio, placeres infructuosos que atormentan mis ojos ante la pérdida al fin del mismo universo...
En cada poro, en cada sonido, en cada pestañeo, un mar azul verdoso en el que... quizás quiera querer, no debiendo, estar.
Algún día, mis marcos estallarán ante una imagen de mi misma que no se encuadre donde estoy ahora.
Desafiándome a mi misma, podré empezar a ganar mis batallas, desafiándome, ganaré esta batalla.
Y ahora es cuando cae el telón, un inmenso telón rojo que oculta un olor, que oculta un dolor, que oculta una distancia sin distancia que en su afán por separar, junta.