sábado, 5 de noviembre de 2011

Un Nirvana.

Y vi un Nirvana de letras y palabras saliendo
de la quimera que es su boca.
Letras inmensas, palabras subyugantes que atontan mi mente
haciéndola débil en su afán por continúar un rumbo que ya no se cual es.



Y presencié un Nirvana de colores y luces
de los chispazos de dos miradas.
Colores que no se apagan, colores que permanecen,
impretérritos en un tiempo que quizás no sea el mio.



Sólo se, que estuve una vez en ese Nirvana
y ahora, solo necesito un mordisco mas a esa manzana prohibida que
un dia probé, me gustó, me enganchó... y ahora... quién sabe... quizás no este tan prohibida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario